Siempre había intentado disimular para que nadie notara que me gustaban los chicos, aunque jamás pensé en mi hermano de ninguna forma sexual. El era diez años mayor, y siempre estaba enrollado con alguna tia. En aquella época dormiamos en la misma cama por cuestiones de espacio.
Una noche llegó muy tarde y borracho, yo estaba de espaldas a él en calzoncillos. Me despertó porque al entrar en la habitación encendió la luz, pero me hice el dormido. Se desnudó, apagó la luz y se tumbó a mi lado, al momento empezó a masturbarse, el colchón hacía ruido, y como estaba de espaldas a él abrí los ojos y aunque no le veía notaba el calor de su cuerpo casi rozándome y el olor a alcohol, de repente metió su mano por mi calzoncillo y empezó a magrearme el culo. Yo estaba con una erección de caballo, pero permanecía inmovil, pronto se corrió y no pasó nada más.
Empezó a ser habitual sus masturbaciones mientras me tocaba en la oscuridad, aunque un día llegó a más. Me quitó el calzoncillo,yo permanecía inmovil bocaabajo, se hechó encima mio y rozando su polla entre mi culo y su cuerpo, llenó mi espalda de leche. Ya era evidente que yo no dormía, y siguió un dia y otro, la primera vez que me obligó a chuparsela me dió asco, aunque al día siguiente me masturbaba pensando en eso.
Acabé chupándosela casi todos los dias tragándome toda la leche y saboreando después su capullo hasta exprimir la última gota. Duró mucho tiempo, hasta que se hechó una novia formal con la que acabó casandose, jamás hablamos del tema cuando pasaba, y mucho menos después.